Benjamín Aránguiz, montañista “La lucha es contra la mente en la escalada”

“De mayor, cuando ya podía comprar el equipo que es bastante caro, me sentí atraído por la escalada de muros y el andinismo, mi idea hoy es hacer travesías y lograr hacer cumbre en los cerros el Plomo y la Paloma que están cerca de Santiago”, cuenta Benjamín Aránguiz sociólogo del programa SENDA del municipio.

A Benjamín un tío y un primo le despertaron el amor por la montaña cuando era niño, y un amigo lo motivó hace unos años a escalar un muro de rocas en el cerro Pocura, cerca de Villarrica. Desde ahí no ha parado. A pesar del alto costo de los implementos, compró  cuerdas, mosquetones, casco, arnés y zapatillas y comenzó a subir paredes de rocas. Ha conocido gran parte del Cajón del Maipo y Baños Morales, y en el sur sectores cercanos a Villarrica, Pucón y Licanray, como Huincara y Cerduo.

Ante la desaparición del chileno Juan Pablo Mohr en la cumbre del K2 explica que “cuesta entender que los deportistas sigan subiendo montañas sin importar los riesgos, pero lograr el objetivo genera una adrenalina y una euforia muy grande”. Se declara su máximo admirador. Hizo un curso de escalada deportiva  en los silos del Parque Los Reyes, dictado por la Fundación Deporte al Aire Libre, donde Mohr era cofundador.

“Fue un gran montañista y obtuvo un récord Guiness por hacer cumbre en el Everest y el Lhotze (sobre los ocho mil metros del altura) sin oxígeno suplementario ni la ayuda de sherpas. Ahora iba por 14 ocho mil. Además, tenía el proyecto social  de acercar el montañismo a personas que no tienen recursos. Su fundación realiza cursos de escalada de muros en escuelas, para que los jóvenes y niños se vayan familiarizando con este deporte”.

Benjamín es muy alto, delgado y bastante formal, cuesta creer que le gusten los deportes extremos. Es ágil, se mueve mientras habla, y al conversar sobre la montaña se entusiasma tanto, que acelera el ritmo del diálogo.

“Cuando uno escala muros se te olvidan todos los problemas. Sólo te concentras en los movimientos que haces, donde colocas el pie y la mano, he llegado a estar suspendido a 30 metros de altura”. Explica que “el boicot mental cuando se está escalando es gigante. La lucha es contra la mente, que te tira hacia abajo, sobre todo cuando estas agotado. A veces te da ‘el Elvis’, se te empieza a mover la pierna de forma descontrolada y no se detiene, hay que relajarse no más, concentrarse”.

 

La escalada que realiza es la deportiva “se anclan chapas o seguros a la roca y el escalador va pasando su propia cuerda para terminar la ruta y encadenar. El riesgo es una falla de la persona o del equipo, pueden salirse los seguros de la roca o que se rompa una cinta exprés, lo que es poco probable, porque resisten hasta 2000 toneladas” detalla sobre los peligros.

“Conozco bien los límites y los riesgos que conlleva esto, la montaña implica tener ciertas condicione físicas y mentales,  y eso lo que estoy trabajando”. Benjamín Aránguiz entusiasmó en la escalada a su pareja, y ya tienen su propia “cordada” junto a otras dos escaladoras.  Es su equipo en la montaña, en las personas que confía, las que podrían salvarle la vida.

“Hay que estar muy equilibrado para hacer estos deportes, porque la montaña es incierta. Aún no he acampado en alta montaña (sobre los 6.000 metros de altura), pero es sabido que en un momento puede haber sol y luego hay una tormenta, por eso siempre hay que estar preparado. Lo interesante es ir explorando nuevos lugares donde no ha llegado nadie, la satisfacción de estar en la naturaleza y la lucha interna de lograr los objetivos”, finaliza.

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